jueves, junio 23, 2005

Los 7 secretos infalibles para escribir un libro de autoayuda

De los libros de autoayuda, siempre llamó mi atención aquella exquisita capacidad para comprimir y cuantificar los problemas personales, sociales y conyugales: “10 estupideces que cometen las parejas para dañar sus relaciones”. O “Los 100 secretos de la gente exitosa”. Y “7 leyes espirituales del éxito”. Yo propongo los 7 grandes secretos para escribir un exitoso libro de autoayuda. No digas después que otro se comió tu queso.

1 Que sea gran negocio para las editoriales.
En Perú, una editorial bautizada con nombre de mujer elegante carga con el honor de ser aquella que más libros de autoayuda edita. El muy gentil gerente de Norma, Andrés González (“las dos con zeta, por favor”), responde sin tapujos: “Nos ha ido genial. Entre el año 2004 y lo que va del actual, sumamos casi 100,000 libros de autoayuda vendidos. Se trata de una línea muy solicitada”. De tal magnitud es el éxito que, de los 28 libros del mes de Norma (al libro del mes se le dispensa una gran difusión y exhibición, acompañadas de un precio atractivo que generalmente no supera los 20 soles), la mitad son de autoayuda.
El último éxito de Norma se llama David Niven (sí, homónimo del actor), un psicólogo y científico social estadounidense que suma 60,000 libros vendidos en Perú. Norma ha editado cuatro libros suyos: los 100 secretos de la gente exitosa, saludable, feliz y de las parejas felices. Empero, “el sueño de cualquier editor” (González dixit) viene de Brasil y se llama Paulo Coelho, editado por Planeta. A Coelho nadie le gana en ventas. Y que los demás no se piquen.

2 Que sea gran negocio para las librerías.
En toda librería grande se reservan anaqueles enteros para los Deepak Chopra, Walter Riso y demás colegas. Además, cada vez que Paulo Coelho lanza una nueva obra se arman palitroques gigantescos de libros (muy cerca de la puerta), para que no puedas escapar de la fiebre. Su último libro, “El Zahir”, promete romper con las ventas.
Mejor hablemos con cifras. Crisol nos dice que el rubro “cuerpo, mente y espíritu” (“autoayuda”, para los no iniciados) ocupó durante el 2004 un meritorio cuarto lugar en ventas (12 por ciento), por detrás de literatura, ciencias-humanidades e infantil, y por delante de una serie de ítems que abarcan desde arte hasta casa y jardín.

3 Que sea carnecita para los piratas.
¿Quieres saber qué autor anda de moda? Revisa los libros piratas que venden los ambulantes en los semáforos y te darás una idea. “¿Está bueno el negocio?”, le pregunto a un vendedor al paso mientras manejo por la avenida Angamos, cerca del coliseo Dibós. “Ahí vamos”, responde, sin sonar muy convencido. Le insisto y me dice que entre los más pedidos figuran los de “Pablo” Coelho y los de Chopra, cualquiera a 10 luquitas, 8 con rebaja. Andrés González señala que Chopra, de quien Norma ha publicado algunos títulos, es “pirateado sin compasión”, lo mismo que Sergio Bambarén, también editado por Norma, nuestro más importante crédito nacional en el rubro, un éxito arrollador en ventas.

4 El dinero no es lo primero.
En el rostro de Sergio Bambarén se distingue claramente que no le gusta hablar de dinero. Tampoco es óbice para admitir que le va bien: “Saco una suma importante gracias a la cantidad de libros vendidos”. Bambarén dice donar el 90 por ciento de sus ingresos a obras de caridad. Y con todas esas, se da el lujo de vivir en un reluciente y amplio departamento miraflorino con vista al mar, lo cual significa que la cosa pinta muy bien. Claro, al susodicho lo leen hasta en la China, y más allá.

5 Escribe solo sobre cosas profundas.
“Tú ahora ves este ‘depa’ grande y bonito, pero tiene una razón de ser. Estuve mucho tiempo enamorado de una muchacha chilena y por eso lo compré. La verdad, yo siempre he vivido en lugares más pequeños”, declara Bambarén. Amante del surf y coleccionista de figuras de delfines de todo tamaño (en un ambiente así, la palabra muchame adquiere niveles solamente comparables al insulto a la madre) pregona su filosofía de vida que, en burdo resumen, podríamos comprimir de la siguiente manera: no te mates trabajando para comprar una buena casa o un carro de lujo: existen cosas más importantes. No le pregunté cuáles.

6 Cámbiale la vida a la gente.
A ver. Bambarén recuerda a un ejecutivo de Frankfurt quien, inspirado con “El Delfín” (primer libro del peruano y rotundo éxito de venta a nivel mundial), decidió renunciar a su bien remunerado trabajo e ir en busca de su amor perdido en algún rincón de las Islas Canarias. Y Andrés González, el de Norma, confiesa que cuando llegó al Perú (a todo esto, es colombiano) rompió con su novia, trauma amoroso que consiguió superar, entre otras cosas, con la lectura de un libro titulado “¿Por qué cometo siempre los mismos errores?”. No insistan. No lo presta.

7 Que lo pueda leer cualquiera.
Ocurre que existen libros y autores para cada necesidad. Bambarén afirma que su público lo componen niños de “cinco a 100 años que todavía creen en los sueños”. Y en una tienda me topé con una señora de 40 años bien llevados, muy pendiente del libro de Laura Schlessinger “10 estupideces que cometen las parejas para dañar sus relaciones”. Preguntarle la razón de su interés, además de atrevido, hubiese sido redundante.
Julio Hevia, psicólogo y comunicador, me dice: “No es casual que estos libros combinen la lógica del best seller con psicología apenas próxima al sentido común”. Para él los consumidores de autoayuda persiguen ser acariciados, atendidos, buscan su terapia al paso para intentar sobrellevar su existencia de un modo más armónico. Algo así como ordenar tu vida por 19 soles. De venta en quioscos y autoservicios.

viernes, mayo 06, 2005

Sudan en agonia

La mano de Dios no alcanza a Sudán. En el mayor país del África se sufre el peor desastre humanitario del mundo actual, de acuerdo a Naciones Unidas. La crisis en la región de Darfur, al oeste de Sudán, ha provocado más de 400,000 muertos, 1,6 millones de desplazados y 213,000 refugiados (de los cuales el 85 por ciento son mujeres y niños), según estimaciones del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

El conflicto armado que enfrenta al Ejército, apoyado por tribus árabes respaldadas por el Gobierno (las Janjaweed), y los rebeldes del Ejército de Liberación de Sudán (SLA) y del Movimiento para la Justicia y la Igualdad (JEM) -quienes reclaman más derechos para los africanos negros- ha derivado en una matanza indiscriminada.

La historia

Desde que Sudán se independizó de Gran Bretaña en 1956, fue epicentro de cruentas guerras civiles. El origen de los enfrentamientos descansa en la desigualdad entre el desarrollo del norte, árabe e islamista, y las atrasadas comunidades negras del sur. Diferencia alimentada, primero, por las fuerzas coloniales británicas, y luego por los sucesivos gobiernos afanados en imponer un modelo de estado islámico. Pero no solamente se trataba de un conflicto de tipo étnico-religioso, sino que también se luchaba por el control de los recursos naturales. En el norte se concentran la actividad comercial y agrícola, así como las redes de transporte terrestre y marítimo; mientras que el sur alberga la zona petrolífera de Bentiu y yacimientos de níquel y uranio.

El empeño por transformar el país en un estado islámico alcanzó su “plot point” con el régimen del dictador Yaafar el Numeiri, que impuso en 1983 la ‘Sharia’ (ley islámica) en todo Sudán, oprimiendo todavía más a la población negra. Todo se agravó en 1989 con el golpe de estado de Omar Hasán al Bashir (actual presidente), quien impulsó una deportación masiva de negros y la recolonización de esos territorios por grupos árabes. Entre la violencia, la hambruna, las sequías y las inundaciones, más de dos millones y medio de personas murieron, del mismo modo que cuatro y medio millones de sudaneses perdieron su hogar a lo largo de veinte años.

A inicios del 2005, y después de tres años de negociaciones, la paz entre norte y sur asomó, al menos oficialmente. Sin embargo, en la cruda práctica, Darfur prosigue inmersa en una ola de violencia indetenible. Los rebeldes acusan a las autoridades gubernamentales de favorecer a las comunidades árabes del norte (islamistas) en detrimento de esta región desértica habitada por numerosas tribus de raza negra (musulmanes), condenándolas al subdesarrollo. Por tal razón el SAL y el JEM atacaron intereses del gobierno para obligarlo a cambiar de política. Como respuesta a los ataques, el régimen de Omar Hasán al Bashir armó a los Janjaweed y les dio carta blanca para actuar. Y así lo hicieron.

Violaciones sexuales y desplazados

Según recoge la prensa internacional, son las “Janjaweed”, estas milicias auspiciadas por el régimen de Sudán, responsables de la mayoría de la violencia. Los refugiados que lograron escapar de Darfur señalan que después de los bombardeos perpetrados por el ejército, aparecen los milicianos montados a caballo para asesinar a los hombres, violar a las mujeres y robar lo que encuentren en su camino.

Las vejaciones sexuales son consecuencia directa del conflicto. Médicos Sin Fronteras (MSF), en un informe de marzo sobre la situación en Darfur, advierte sobre este hecho. "Las violaciones a mujeres, niños y hombres han sido factor constante de violencia en esta campaña de terror", advierte. Entre octubre del 2004 y lo que va del 2005, MSF trató a casi quinientas víctimas de violaciones, cifra considerada por esa institución como una pequeña muestra del problema. Las edades de los agredidos (el 99 por ciento son mujeres) oscilan entre 12 y 45 años. El 28 por ciento de las mujeres fueron violadas más de una vez y en más de la mitad de los casos resultaron golpeadas.

Uno de los ataques recientes más significativos tuvo como objetivo un vehículo que transportaba a treinta personas. Según los testigos, hombres armados lo rodearon y comenzaron a disparar sin explicación alguna. “Había tres mujeres en total –narró una mujer de 23 años-. Una consiguió escapar, las otras fuimos llevadas en distintas direcciones. Dos hombres me cogieron y me violaron (...). Un tercer hombre apareció y también me violó. Los tres finalmente se fueron y yo me quedé en el suelo". Otra víctima dice que fue asaltada cuando regresaba del mercado y caminaba por la carretera con un grupo de nueve mujeres. “Nos encontramos con hombres armados (…). Nos encerraron en su campamento y nos liberaron después de tres días. Durante todo ese tiempo, fui violada cada noche por cinco hombres".

Mientras tanto los 1,6 millones de desplazados (ahuyentados por las milicias y los propios rebeldes, quienes también han puesto de su parte en el desastre) se debaten entre el hambre y las enfermedades. "Uno de los principales problemas de salud es la inexistencia de saneamiento y agua potable en los campos de desplazados internos. Se calcula que en la actualidad sólo se dispone de un 12% del agua potable necesaria", informa la Organización Mundial de la Salud (OMS). La falta de atención afecta sobre todo a los niños menores de cinco años, las embarazadas, las mujeres lactantes y los ancianos. En Sudán, el mundo se desangra.

sábado, enero 22, 2005

la sobresosis se la llevó ayer

les juro que era buena chica, aunque con poco apego a la vida...




viernes, enero 21, 2005

La puntita nomás

Putas madres las del convento pues no le dejaron ver a la monjita, sotana blanca y muslos de leche, que se quería tirar a un ladito del confesionario, bajo la santísima sombra proyectada por aquella enorme cruz de madera, capaz de ocultar los más flagrantes pecados. El sexo a la vista de Dios debiera ser emocionante.

Amanecí hereje. Desde hoy, me declaro marxista.

Y tú, límpiate de entusiasmos los ojos, como Martín Adán.

jueves, enero 13, 2005

Homenaje: El Cordano y sus cien años

En un país donde la longevidad no es rasgo común, cien años suenan a eternidad. Sobre la esquina de Rastro de San Francisco y Calle de Pescadería, estratégicamente ubicado al lado de Palacio de Gobierno, el Bar Cordano todavía existe y persiste.

Fue en 1905 cuando los italianos Virgilio Boitano y los hermanos Luis y Antonio Cordano lo fundaron. El tradicional restaurante no se llamaba por entonces como lo conocemos ahora. Más bien, llevaba un nombre con reminiscencias del viejo oeste: Saloon América. El cambio fue posterior, nadie recuerda cuándo.

El jueves 13 de enero el Cordano cumplió una centuria a lo largo de la cual fue ganando reputación de vieja gloria de la bohemia limeña. En el mundo pasó de todo, y en el Perú también: Leguía y su oncenio, la fundación del Apra, la construcción del Estadio Nacional por orden de Odría, el golpe de Estado de Velasco, el triunfo sobre Escocia por 3 a 1 con goles de Cubillas, Sendero, Alan García, Fujimori y Toledo. Y el Cordano, inquebrantable, sirviendo cervezas heladas, choritos a la chalaca y sándwiches de jamón norteño con cebolla.

(…)

Es que (casi) todos los presidentes atravesaron el umbral del Cordano. Alan García pasaba regularmente a servirse un tacu tacu con bistec apanado. Fujimori, en cambio, apenas se tomó una gaseosa helada. No solamente políticos, también artistas e intelectuales hallaron en ese rincón a un estupendo centro de operaciones. Humareda se declaró fanático del sancochado, Martín Adán pedía una cerveza negra antes de escribir en las servilletas y Chabuca Granda cenó en incontables oportunidades. Aún así todavía existe lugar para las leyendas, como aquella que ubica al Che Guevara sentado en una mesa, descansando de sus esfuerzos revolucionarios.

“Yo he visto pasar por acá a medio mundo. Tengo más de 50 años en el mismo lugar y sé de lo que hablo”. Luis Cerna es el mozo más antiguo del Cordano. Vestido con una arrugada camisa blanca, corbata michi y un lapicero novo en la oreja izquierda, es el notario que certifica todas las historias que se tejen alrededor del viejo bar. “Acá, ha habido de todo”. Literalmente, de todo. Hasta muertes, como la del jefe de la estación ferroviaria vecina –en tiempos en que no andaba tan desamparada como su nombre–, quien celebrando su cumpleaños a punta de vasos de whisky cayó fulminado por un paro cardíaco, luego de proponer un irónico brindis a su salud.

(…)

Cuando los Cordano se retiraron del negocio se lo dejaron a sus hijos, pero estos, más preocupados por sus futuros profesionales, se lo vendieron a los trabajadores. Ellos lo administran.

“El negocio anduvo muy malo hace algunos años, pero poco a poco nos hemos ido recuperando”. Jacinto López, gerente y cajero, percibe con optimismo lo que puede venir de ahora en adelante. El bar, considerado como monumento histórico por el Instituto Nacional de Cultura (INC), ha sido parcialmente reparado (iniciativa del alcalde Luis Castañeda) y ellos, los 16 socios, tienen muchas ganas de seguir la lucha.

“Aunque dudo que el bar aguante cien años más. Para empezar, habría que fortalecer todo el inmueble”, refiere. En efecto, el Cordano ocupa el primer piso de un edificio que en sus dos plantas de arriba acogió al desaparecido Hotel Comercio, y la estructura ha sido severamente atacada por la humedad. “Ojalá que se pueda hacer algo más adelante, porque sino se corre el riesgo de que todo se venga abajo”. Indeseable eventualidad que debería evitarse por todos los medios posibles. Pues el Cordano, con su terco empeño por la vida, no merece que lo maten.

jueves, enero 06, 2005

Esquizofrenia

Rossana deambula por la línea fronteriza que divide a la coherencia del caos. Habla lentamente como si se tomara su tiempo para encontrar la frase correcta, la expresión que describa con precisión lo que asalta su cabeza en ese momento. Letras, sílabas, palabras, oraciones. “De joven, en el colegio, siempre decían no se junten con la fea, con la tonta… siempre… y no se juntaban conmigo”.
Desprovista de afecto, presentó su capitulación a la vida y se encerró entre las cuatro paredes de su casa para dedicarse a barrer, planchar, tender camas y cocinar. Y en algún momento, no recuerda cuándo, ellos aparecieron. Ellos, los chicos que la despreciaron, los amigos que la marginaron. Solamente Cecilia la comprendía, la defendía y le llevaba chocolates para comérselos juntas, mientras disfrutaban alguna película por la televisión. Cecilia. “Ella sí era real… real”.



En tiempos de cruentos asesinatos con martillos (el síndrome Clímaco lo han llamado algunos) la esquizofrenia se ha puesto, por decirlo de alguna manera, de moda. Pero no todos los esquizofrénicos son peligrosos. Rossana no lo es. Se le ve muy tranquila ahí sentada y bordando lo que parece ser un pequeño mantel, siempre bajo la mirada atenta de Marielena Pinedo, doctora encargada de la Unidad de Rehabilitación de Salud Mental para pacientes esquizofrénicos del hospital Rebagliati.
Pinedo explica que la esquizofrenia es una enfermedad que dura toda la vida, que puede ser heredada y que se manifiesta, la mayoría de las veces, en la juventud.
“Estudiaba turismo en la San Martín y también jugaba vóley con mis amigos Coco Patiño y Polo Noche. Yo era delantero, muy bueno. Una vez recibí un golpe en la cabeza y nunca más volví a ir a fiestas, a tomarme un trago”.
Dante aparece de pronto para conversar y es difícil reconocer cuándo dice la verdad y cuándo lo que narra es producto de su enfermedad, que lo obliga a seguir un tratamiento desde hace dos años. El cree a veces que no está loco, que lo suyo son simples "traumas”. Uno de ellos lleva nombre propio: David Almeyda.
¿Carne y hueso o un fantasma apenas deliniado en el éter de su mente? David Almeyda, sí. Un sujeto muy malo que lo sometía a maltrato psicológico y le lanzaba apelativos tan denigrantes como ‘japonesita loca’. ‘chinita chifera’ o ‘la paquita peruana’.
“A veces me acuerdo de él”. Dante prende su Hamilton y empieza a fumar con fruición. “Pero ya no le hago caso. La doctora me ha prohibido vóley y maricones”.



En la esquizofrenia se identifican dos grupos de síntomas. Los que tienen que ver directamente con notorios trastornos de conducta, como escuchar voces, tener alucinaciones o sufrir delirio de persecución. Y aquellos que se denominan “negativos”, cuando se ve a la persona lenta, ida,y desganada; indolente, afectivamente sin vibración.
Para combatir los primeros existen medicamentos. Para enfrentar los segundos se incide muchísimo en las terapias de rehabilitación. La idea es ayudar a los pacientes a reinsertarse poco a poco, trabajo harto difícil y que exige enorme paciencia; no solo de los médicos y familiares, también de los enfermos.
Paciencia como la de Alberto, que sigue tratamiento psiquiátrico desde 1989. Trabajaba “en una empresa ligada al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas” como dibujante de planos. Un buen día, aprovechando su cercanía con el alto mando, se enteró de un lío muy gordo y desde entonces sufrió el acoso de volkswagens verdes modelo escarabajo, posiblemente de la extinta Policía de Investigaciones (PIP). O al menos eso cree.
“Veía esos carros verdes en todos lados. A veces salía del hospital, de mi terapia, y salían en mancha del estacionamiento. Me seguían a donde fuera”. Alberto se sienta al lado, demostrando notorio interés en los apuntes que voy tomando. “Temía que me hicieran daño”.
Su caso es el típico de alguien que sufre delirio de persecución. La terapia, asegura, lo ha ayudado. Lo que hasta el momento le ha sido imposible solucionar es su excesiva timidez cuando habla con chicas. Tiembla como gelatina.



Lo primero que se debe lograr con los esquizofrénicos es que asuman verdadera conciencia de su problema. “Nadie lo hace. Siempre creen que el loco es el psiquiatra, la madre, la hermana, el cuñado, quien sea”. Pinedo le da el último toque a una carterita hecha por un paciente. Ese tipo de manualidades forma parte de la terapia. Además, luego son vendidas, lo que genera un pequeño ingreso para la unidad de rehabilitación.
Al otro extremo, sin hablar con nadie y la cabeza gacha, a José se le ve muy concentrado en el portadocumentos que le ha tocado armar. Es el menos comunicativo de todos y en su rostro no se dibujan expresiones. Parece incapaz de demostrar afectos, o de recibirlos. “Autismo”. El diagnóstico me sorprende como un susurro en el oído derecho. Es una mujer de unos 40 años, de sonrisa transparente. “Chao”. Y se va, antes de poder preguntarle su nombre. En la puerta de salida, Rossana me vuelve a hablar sobre Cecilia, su amiga, la de los chocolates. “También me regalaba aretes. Es la única, la única que me comprendía”.

Bonus track: Tu tristeza

Un arcoiris de color
asi entendias tú el amor,
todo brillaba bajo el sol
hasta que un lunes se nubló.
Después un avioncito de papel
se destrozó contra el mantel,
lo cogí, leí tu adiós escrito en él.

No quise ser tu dueño 
solo vigilar tus sueños,
ser el guardián de tu sonrisa
pero tú tenias prisa.
Y poco a poco te cansabas,
hasta cambió el color de tu mirada,
entonces supe que todo quedó en nada.

Un mes de mayo, un mes de abril
no sé qué tren fue el que perdí,
no te supe hacer feliz,
pero estas cosas son así.
Luego llegó la despedida,
te pregunté por qué me dejas
y ella me contestó: por tu tristeza.

(Enrique Urquijo)

El señor de los paréntesis es el líder de Los Secretos, para mi gusto (y el de miles) la mejor banda de rock que ha parido España. El genial Enrique murió en 1999, pero el grupo sigue trepando escenarios liderado por Álvaro Urquijo, hermano de Enrique. Tu Tristeza, preciosa canción de apenas tres minutos, aparece en el disco Grandes Exitos Volumen II. La discografía de Los Secretos puede ser hallada en Galerías Brasil. En otras tiendas (las que venden discos originales) es inubicable. Si pueden, cómprense un disco. Solamente 10 soles. Vale la pena.

De nada.

martes, diciembre 21, 2004

Linajes

Alejandro Toledo nació en Cabana pero su apellido, de origen castellano, tiene por tronco al conde Per Illán, que vivió en el siglo XIII y perteneció a la casa de los Emperadores de Grecia.

El de Lourdes Flores es un apellido muy antiguo y con un tronco real, ya que proviene del infante don Aznar Fruela, que fue un hijo bastardo del rey Fruela II de Asturias, que no se caracterizó por su popularidad pues las crónicas lo señalan como un aborrecido por sus súbditos. ¿Mal antecedente?

El de Alan García significa, en el idioma godo, "Príncipe de vista agraciada". Y a diferencia de los anteriores, procede de varios troncos, tan dispares que entre las casas del apellido García no existe ningún vínculo de parentesco, ni la más leve comunidad de sangre. Como nuestro Alan, solo uno.

Valentín Paniagua es cusqueño, pero su linaje viene desde las montañas de León, allá en España. Y Fernando Olivera es embajador en Madrid, aunque su apellido provendría de Alemania, llevado por un noble caballero que ayudó al rey Enrique II de Castilla en las luchas contra su hermano Pedro I "El Cruel".

¿Y de qué sirve saber todo eso? "Algunos no le dan importancia, pero ¿quién no quisiera saber cuál es su origen?", señala Paulo César Calvo, genealogista que, por 35 soles, le entrega a usted en una hoja bond tamaño A4 su escudo de armas y la explicación y origen de su apellido.

Esta vez, consulté por políticos peruanos, y así me enteré de que el primer Castañeda, lejanísimo antecesor del alcalde limeño, fue un soldado español que llegó al Perú en 1551, luego de pasar por Quito sirviendo al virrey Blasco Núñez Vela. Y que el apellido Bruce (con sus variaciones Brus, Bruys, Bruse y otros) tiene origen inglés y escocés y que la primera referencia data del año 1066 después de Cristo.

"Casi todos los apellidos tienen escudo de armas. Es cuestión de ponerse a buscar", explica Calvo, diseñador gráfico que se enteró de que la heráldica existía cuando un amigo suyo le trajo como obsequio desde España su propio escudo de armas. Desde ahí, le entró al negocio que lamentablemente todavía no justifica en dinero el tiempo invertido ni las ganas puestas.

"Mi primer trabajo fue cuando un señor Pérez me contrató para hacerle su árbol genealógico. Me dio la información y me fui a Pisco una semana, de donde es su familia. Me pagó 100 dólares por el trabajo", dice Calvo. Esa fue la única vez que cobró tanto.