viernes, noviembre 26, 2004

De blogs y bloggers

Algunos, protegidos detrás de convenientes anonimatos, gentilmente ventilan sus rollos personales para que los demás se entretengan leyendo sobre vidas que no son las suyas. Otros, con postergadas aspiraciones literarias, afilan plumas, se nutren de verbos y sustantivos y escriben cuanta historia les viene en gana, solamente por regalarse el placer de hacerlo y ganarse la reconfortante admiración de lectores ocasionales. Los hay también con intereses en temas muy específicos como tecnología o astronomía. Ellos, los menos populares, son castigados con escasas visitas a sus páginas y en la blogosfera (neologismo que alguna vez entenderé de dónde provine ) pasan casi desapercibidos.
Primera información esencial: un blog (o bitácora) es un diario virtual que se coloca en internet a la vista de quien quiera sapear. En él se pueden colgar textos y fotos. Como si Anna Frank, en vez de cuaderno, hubiese contado con una lap top.
Segunda información esencial: un blogger es aquella persona que cuenta con su propio blog. Es una fiebre en otros países y en el Perú ya se formó una asociación de entusiastas adictos. Ellos aceptaron la entrevista de inmediato en aras de contribuir al crecimiento de esta sociedad. Multiplicaos y uníos.

En la blogosfera

La reunión fue pactada en un restaurante de Miraflores. En la mesa, codo con codo, siete bloggers tomaban café con leche y comían empanadas de carne con cebolla. La comunidad virtual se había despojado de su virtualidad, al menos por esa noche.
Carlos. el primero en hablar, se encarga de hacer las presentaciones de rigor. Su página web (http://www.mundoalterno.com) se dedica a difundir el mundo de los blogs. “Empecé con una página sobre noticias tecnológicas. Luego armé mi propia bitácora”, afirma.
A su lado está sentado Santos (http://www.nakever.com/blog) que en el mundo paralelo se hace llamar “superscout”. A sus 16 años ya lo expulsaron del colegio por crear una página web que terminó convertida en depositario de los feroces rajes perpetrados por sus compañeros de clases contra los profesores. En su blog cuenta esta y otras anécdotas, “las más rochosas, para ganar rating, pues”, añade, como si un productor de televisión le soplara las respuestas.
Y si de rating se trata, Cyan Uroh (http://medication.f2o.org) no tiene razones para quejarse en tanto su blog es de los más leídos. Gay, cineasta y adicto a los antidepresivos, según propia confesión, usa el pelo largo y teñido y lentes de luna oscura. “Fuiste mi jefe de práctica en la universidad”, lanza en una, pero la memoria es selectiva. Su nombre real prefiere guardárselo pues el velo de un pseudónimo le permite escribir acerca de todo (y todos), de la manera más descarnada posible.
“Antes tenía una bitácora con mi nombre pero no contaba toda la verdad de mi vida. Cambiaba las fechas y los personajes para que no me identificaran”, señala. Ahora se explaya a sus anchas en su blog “uncensored”: “Nos pusimos a chatear mientras escogía la ropa que me pondría, cuando de repente empezó a mandarme fotos suyas en donde podía ver parte de su pecho, sorprendentemente velludo. Aquellas fotos despertaron en mí a la adormecida semilla de la pedofilia, y tuve una erección tan grande y violenta que la toalla se me cayó y me quedé desnudo frente a la PC. Me provocaba masturbarme pero preferí vestirme, advertido por un repentino estornudo que se me acababa de escapar”. Recientemente escribió acerca de la entrevista con La República. No reseñamos el texto por pudor.
Por su lado, Mía (http://www.mundoalterno.com/blog/mia.asp) busca descargarse y sentirse liberada. “Es una terapia”, precisa. Su blog, color rosado y adornado con figuras de anime, es un visceral resumen de tropiezos y desengaños: “… odio que la gente sea tan desgraciada, que dentro se su vida infeliz tengan que joder a los demás solo para sentirse mejor con ellos mismos”. Mía delata su incertidumbre: “Me siento como si pasara por un trance del cual, así no quiera, tengo que despertar. Me pregunto si será bueno ver la realidad”. Y clama por venganza: “…vi a la infeliz. Su actitud hipócrita es digna de aplaudirse (…) Si es que me la cobro no será con simples comentarios. Este tipo de oportunidades llegan solas y es cuestión de saber aprovecharlas. Mi lado oscuro lo hará”.

Mátenla

En la lista de los 25 blogs peruanos más visitados el suyo anda a la cabeza. A la favorita de los bloggers nadie la ha visto en persona, pero igual se la alucinan guapa, pituca y algo loquita.
Se hace llamar Paula! (así, con el signo de admiración incorporado), cuenta 19 años y desde su diario en línea (http://www.zonalibre.org/blog/matenla) narrar sus experiencias de mujer confundida. Un efectivo (y efectista) cóctel de corazones destrozados, agarres, una madre que no la entiende y marihuana.
Depresiva, Paula ironiza con su vida y le da carne de cañón a lectores ávidos de frustraciones ajenas: “Ya lo sé, no tengo nada qué decir, ni media anécdota que contar, mi vida es monótona, triste, medio estúpida y ni siquiera tengo ganas de andar afanándome con un huevoncito de esos que aparecen siempre para regalarme discos, libros y cosas que creen que conservo. Soy mala, ya lo sé. Y no es que me interese tanto”.
Paula es una blogger típica, a la que no le produce ningún conflicto narrar peripecias personales para divertir al resto. Otros “colegas”, empero, prefieren mantener un perfil más bajo, casi a ras del suelo.
Uno es César (http://www.backd.com), que alimenta a su blog con noticias tecnológicas. Otro es Benedicto (http://elblogdelbene.blogia.com/), quien colgó un especial detalladísimo sobre la historia de los juegos olímpicos. La gracia le llevó trabajar siete horas diarias durante más de una semana.
O Ricardo (http://www.mundoalterno.com/blog/emeaya.asp), un especialista en sistemas que prefiere relatar historias cortas acerca de cualquier cosa, “sin que el resto de personas se entere de mis desviaciones”, según nos cuenta. Y al final, tal es el truco. Uno solamente escribe aquello que desea revelar. Y se lee aquello que más llama la atención. Así funcionan los blogs. Así funciona el mercado.


jueves, noviembre 11, 2004

En el set con Susy Diaz

Entre lo procaz y lo repelente, la imagen de Eddie Hidalgo, alias “mero loco”, caminando casi desnudo apenas cubierto por una pequeña toalla de baño color rosada resume con impiedad lo que allí alguna vez ocurrió. O quizás me equivoco y no exista nada peor que el insolente cuerpo de Paco Ferrer, deformado por las siliconas. Pero recuerdo – aunque no quiero – y la silueta desnuda y regordeta de Susy Díaz, con su piel lechosa y asaltada por moretones que delatan una reciente liposucción, se me antoja todavía más vulgar que el resto de sus compinches.

No debió haber pasado, pero pasó. Leonidas Zegarra (Una chica buena de la mala vida, Vedettes al Desnudo y otras perlas), abocado a la celebración de un “Festival de Cine Caliente” (que hasta el momento solo existe en su cabeza) decidió grabar escenas para la presentación del festival. Y no se le ocurrió mejor idea que invitar a periódicos y a la televisión para que sean testigos de la filmación en vivo. Locación: el departamento de Susy y la discoteca Holyday de Santa Anita. Hora: de las diez de la mañana en adelante. Requisito indispensable: buen estómago.

Toma 1

En el reino de lo vulgar todos son reyes. Leonidas Zegarra – astuto – bien lo sabe y brinda a todos sus actores la oportunidad de regodearse frente a la única cámara que registrará la absurda sesión para la posteridad.

Susy, vestida con bata negra, lee una revista de chistes picantes mientras mueve coquetamente sus pies blanqueados por el talco. En ese momento el “mero loco” abre la puerta del cuarto y, pistola en mano, se arroja sobre ella gritándole “mi amor, la pose del cangrejo solo la harás conmigo, o sino te mato”.

Idea y guión inventados en el camino por Leonidas Zegarra, su libro de base para armar la historia es una edición pirata del “Kamasutra”. “Vamos a desentrañar la pose del cangrejo”, dice mientras, cual titiritero, “acomoda” a sus actores para grabar la siguiente escena en donde Susy, sin ropa y apoyada de pies y manos sobre una colcha roja, recibe el favor del mero loco. Porno de dudosa calidad y procedencia.

Y así, mantecosos, ambos se funden en un ritmo frenético y desvergonzado. Sus cuerpos fofos se descolocan y ya no parecen de carne y hueso sino de goma. Montaña sobre montaña, se excitan y disfrutan. Ritual tribal y hediondo, gozan y sudan y declaman vulgaridades. Y a mi lado, con sus ojitos llorosos por la emoción, Zegarra también ha tenido un orgasmo. Pero el suyo fue real y cinematográfico.

Toma 2

Los periodistas uno a uno van llegando a cubrir y Susy se esmera en recibirlos. Si se lo piden no le importa quitarse de nuevo la ropa y repetir escenas para los lentes de los fotógrafos. “¿Vendrá El Chino? Ese te da portadas”, me pregunta en un momento, pero no sé qué responderle. En la habitación de al lado, Zegarra, pensativo, maquina lo que será la siguiente escena, esta vez con la participación de Paco Ferrer y la bailarina Jacqueline Castillo. “Ya lo tengo”, exclama, al tiempo que se levanta de su silla.

Una vez ubicados los dos tachos de luz y la cámara, Ferrer y Castillo toman sus respectivas posiciones vigilados atentamente por Zegarra. El argumento se reduce a que Ferrer, homosexual arrepentido, descubre que el sexo con mujeres es más satisfactorio.

“Paco, más morbo. Jacky, bájate la truza, que se te vea todo”, ordena Zegarra. “Paco, pon cara de cachondo. Tú Jacky, grita más”, exclama. “Vamos, que parezca real”, suplica. Y la cámara, que va y viene, graba a esas dos humanidades entregadas a un completo absurdo, con sus gigantescos traseros al aire moviéndose al ritmo de las risas soterradas de los periodistas, que de la burla pasan a la vergüenza ajena. Pero Zegarra luce al borde de un éxtasis y se relame y llego a pensar que lo que corre por debajo de su labio no es saliva sino miel. “¡Corten! Eso es todo“, ordena. Entonces Paco Ferrer y Jacky se alejan uno del otro y siento que alguien me toca el brazo. Giro y Florcita Polo, la hija de Susy, me dice “¿estuvo bonito, no?”.


Toma 3

Leonidas Zegarra es trujillano y estudió cine en la Universidad de Lima. A su lado – asegura – Pancho Lombardi es zapatilla. “Yo lo revolcaba en la universidad, pero a mí no me hacen caso porque no soy blanquinoso”, dice, mientras vamos rumbo a la discoteca Holyday, segunda locación de acuerdo con el plan de rodaje que solamente Zegarra conoce.

El camino es relativamente largo como para que Zegarra me hable sobre sus próximos proyectos, que incluyen la filmación del “Kamasutra Andino” y el reestreno de su ópera prima “De Nuevo a la Vida”. Cuando habla de ella, la nostalgia le invade el rostro y se hincha de orgullo. “Fue mi tesis de universidad. Es la triste historia de una familia de provincia que llega a Lima y es tratada con dureza, con las actuaciones de Camucha Negrete y Rulito Pinasco, quienes se mandan con una escena caliente”, recuerda.

Es martes a las tres de la tarde y la discoteca luce vacía. Sobre la pista de baile se levanta una tarima en la que Paco Ferrer, completamente vestido de negro, ensaya su parlamento. “Bienvenidos a la grabación para el festival de cine caliente. Y ahora, con ustedes, la juvenil y sensual Florcita Polo”.

De inmediato, las luces psicodélicas se prenden y, de las escaleras, Florcita baja lentamente, cuidándose de no tropezar por culpa de los zapatos altos. Mamá Susy aplaude emociona a la retoña, vestida con un pequeño bikini verde de lentejuelas. La música escogida es una mezcla de danza árabe con perreo, ideal para mover las caderas. El baile es repetido hasta tres veces. Zegarra quiere las mejores imágenes. “Es parte importante de la filmación”, me comenta. Luego lo veo mover la boca, pero no lo escucho por el ruido y me voy a sentar.

Creo que dormí por unos quince minutos. Al despertar me topo con Zegarra, sentado en una silla vecina a la mía. “Espero que con esto me vaya mejor. La Pasión de Cristo me sacó la mierda la última vez”, dice. Miro de frente y veo a Susy bailando perreo con el “mero loco”, en un intercambio de sudores que produce arcadas. “Yo creo que te va a ir muy bien”, le respondo, al tiempo que le doy una palmada en el hombro. Y vuelvo a cerrar los ojos, para que el corazón no sienta.